lunes, 26 de junio de 2023

Texto argumentativo - La intrusa, Jorge Luis Borges

 Nada es lo que parece

       Una caracter铆stica pronunciada de la literatura Borgeana es el cambio repentino en la narraci贸n de los hechos (ya sea de perspectiva, persona, etc.), que suele advertir al lector sobre la veracidad del relato.

       Como comenta P茅rez, este cambio “altera las visiones del mundo". Es decir, para lo que algunos es una cosa, un objeto, que cumple con caracter铆sticas determinadas, es para otros lo que definen como persona, con caracter铆sticas distintas.

       Ahora bien, ¿la narraci贸n s贸lo altera las visiones del mundo en s铆 mismo? De hecho, tambi茅n las visiones de los personajes se ven afectadas. Estos, debido a las costumbres populares del primer p谩rrafo (que establecen que los hombres no puedes enamorarse), se quieren convencer a s铆 mismos (segundo p谩rrafo) de que su realidad es mentira, tergivers谩ndola a como les conviene. Por lo tanto, el lector nunca termina de saber cu谩l es la verdad, ya que dependiendo de a qui茅n tengan en frente, los personajes toman posturas distintas. Adem谩s, m谩s alla de que los narradores cambien su perspectiva seg煤n el momento en que se hallan, el narrador filtra la informaci贸n: cuenta lo que quiere que el lector sepa, y es por eso que se vuelve a煤n m谩s dif铆cil distinguir lo que es real de lo que no. 

       En conclusi贸n, podemos decir que la verosimilitud de los hechos es una construcci贸n narrativa de la cual el lector deber铆a dudar, expuesta en la forma en que los personajes hablan de Juliana a lo largo de la historia y a c贸mo cada uno percibe la situaci贸n dependiendo el momento.


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Texto Argumentativo - El Milagro Secreto, Jorge Luis Borges

El tiempo fuera del tiempo
       En este relato pueden observarse principalmente dos recursos t铆picos de la literatura Borgeana, que son de hecho bastante complejos de analizar, ya que se gu铆an por la subjetividad. 
       El Milagro Secreto, como muchos otros cuentos de Borges, comienza queriendo plantear una cosa, haciendo creer al lector que es ese el tema principal, cuando verdaderamente el significado va m谩s all谩. Tal y como se muestra en la cita "no la termin贸 para conseguir la
inmortalidad… si no para su propia realizaci贸n personal...”, Hladik no deseaba escribir el tercer acto de su obra para que esta quedara perpetuada siendo 煤til para un otro, sino para sentirse satisfecho, conforme. Es aqu铆 cuando nos es posible interpretar que cada acto representa una etapa de su propia vida, que no vive m谩s que para 茅l mismo.
       En el primer acto de su obra, un desconocido visita a Roemerstadt; en su vida, un desconocido lo visita para arrestarlo. En el segundo, Roemerstadt debi贸 matar; en su vida lo deb铆an matar a 茅l.
¿Y qu茅 hay entonces de la tercera etapa, que a la obra la describe como un conjunto de hechos incoherentes, en donde el tiempo no ha pasado? Es eso a lo que est谩 destinado entonces; a parar el tiempo para terminar de vivir su vida (e indefectiblemente terminar de escribir su texto).
       No es este el 煤nico recurso Borgeano que se percibe en este cuento. Otro medio por el que Borges se expresa impl铆citamente, que Abreu logra notar, es la distorsi贸n del espacio-tiempo. Pero, seg煤n lo que nuestras facultades nos permiten, percibimos apropiado recalcar que no lo plantea como suele hacerlo en los dem谩s relatos. Nos hallamos entonces en desacuerdo con el t茅rmino que el autor utiliza: “los lectores, quienes vemos subvertidas las seguridades de nuestras coordenadas espacio-temporales y aceptamos esa irrealidad…” ¿Pero si cada persona percibe el tiempo de una manera? lo que para Hladik fue un a帽o, fue s贸lo un minuto para los dem谩s quardias. Hasta en la cotidianeidad solemos percibir que el el tiempo pasa m谩s r谩pido o lento. Por lo tanto, lo que para nosotros lectores es el tiempo, para Borges puede ser distinto. ¿Pero por qu茅 falso?
       Se puede decir entonces que para poder comprender este cuento no basta solo con la propia lectura: requiere un an谩lisis personal. Esto permitir谩 notar que la perpetuidad no es esencial, y que el tiempo no es mas que una obra construida por cada uno.

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jueves, 22 de junio de 2023

La Casa de Asteri贸n Im谩gen

 


¿Qu茅 se observa en la actitud del Minotauro del cuadro que se refleje en el cuento de Borges?

    Si nos imaginamos al minotauro en la historia de Borges, es f铆sicamente parecido; con rasgos tanto de toro como de humano, grande, musculoso. Pero no es esto lo 煤nico que refleja una similitud con la obra Borgeana; esta pintura describe perfectamente las emociones y sentimientos de Asteri贸n, de los que habla Borges en el cuento. 

M谩s all谩 de que en la pintura se lo muestra solo, es decir, sin nadie m谩s a su alrededor, lo que quiere representar va a煤n m谩s all谩. Est谩 sentado, sin nada que hacer, mirando el cielo, lo 煤nico que puede ver adem谩s de 茅l (“Pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo Asteri贸n”). Se puede interpretar tambi茅n como que est谩 viendo una pared, seg煤n la versi贸n de Borges, los pasadizos del laberinto, que al ser unos iguales a otros no pueden ser m谩s que sobrios, sin gracia. Adem谩s, le est谩 dando la espalda a quien ve la pintura, dejando en claro su marginaci贸n social.

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Biograf铆a de Beatriz Sarlo

 


    Beatriz Elcidia Sarlo Sabajanes es una periodista, escritora y ensayista argentina nacida el 29 de marzo de 1942 en Buenos Aires. Se form贸 en la Universidad de Buenos Aires, habiendo estudiado la licenciatura en Letras.

    Si bien dedic贸 parte de su vida a escribir diversos textos (por ejemplo para diarios como Perfil y La Naci贸n), trabaj贸 muchos a帽os en el Centro Editor de Am茅rica Latina y dirigi贸 revistas famosas como Los Libros o Punto de vista. A帽os despu茅s se desempe帽贸 como profesora de Literatura Argentina en la Facultad de Filosof铆a y Letras (UBA), aunque tambi茅n dict贸 cursos para c茅lebres universidades internacionales (como Columbia)

    Hoy en d铆a, a sus 81 a帽os, contin煤a escribiendo. Igualmente, durante los 煤ltimos a帽os sus producciones est谩n tratando sobre todo acerca de las transformaciones socio-culturales devenidas tanto de la crisis de la modernidad como de los efectos del neoliberalismo, t贸pico mediante el cual pudo ser parte de los intelectuales cr铆ticos latinoamericanos.

Biograf铆a de Ricardo Piglia

 



    Ricardo Piglia fue un historiador y escritor argentino nacido el 24 de noviembre de 1941 en Adrogu茅, provincia de Buenos Aires. A帽os m谩s tarde, precisamente tras el derrocamiento del gobierno peronista, Ricardo y su familia se mudaron a Mar del Plata, donde comenz贸 a escribir.

    Luego estudi贸 historia en la Universidad de La Plata y se instal贸 en capital para trabajar durante m谩s de una d茅cada en distintas editoriales de la Ciudad. Durante todo este tiempo sigui贸 escribiendo, mayormente novelas, y se volvi贸 internacionalmente popular a ra铆za de su novela Respiraci贸n Artificial (1980). Viaj贸 a Estados Unidos, donde vivi贸 un tiempo y fue profesor universitario, pero luego regres贸 al territorio nacional a desempe帽arse como autor nuevamente.

    Tambi茅n dedic贸 gran parte de su vida a desarrollarse como cr铆tico literario y ensayista, llegando a escribir sobre su propia escritura. Finalmente, su fallecimiento se llev贸 a cabo tan solo seis a帽os atr谩s, el 6 de enero de 2017, causado por una esclerosis lateral amiotr贸fica. 

Webgraf铆a complementaria - La casa de Asteri贸n

 LA CASA DE ASTERI脫N: ARGUMENTO, RESUMEN Y AN脕LISIS (estaeslahistoria.com)

https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwi_8YjbjNj_AhU2ppUCHfVgAs8QFnoECBEQAw&url=http%3A%2F%2Fwww.scielo.org.mx%2Fscielo.php%3Fscript%3Dsci_arttext%26pid%3DS1870-11912011000200002%23%3A~%3Atext%3DT%25C3%25ADtulo%2520del%2520cuento%2Cun%2520lugar%2520acogedor%2520y%2520tierno.&usg=AOvVaw3N1bZuzaIZcbnAavQ7eoMJ&opi=89978449

Cardinale (clasicasusal.es)


Webgraf铆a complementaria - Los dos reyes y los dos laberintos

 

LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS. Jorge Luis Borges. Texto comentado - DIVINAS PALABRAS. Victoria Monera

Los dos reyes y los dos laberintos - Grupo Milenio

脕mbito 谩rabe para los procedimientos metaf贸ricos en Jorge Luis Borges (noticiasmercedinas.com)

Los dos reyes y los dos laberintos. Borges - Sebastian Nowenstein


Relato metadieg茅tico "Ella", Juan Carlos Onetti

 


    "Recuerdo la foto, en un folleto, de un ni帽o muerto a los doce a帽os, pl谩cidamente colocado en un sill贸n y luciendo un traje marinero impecable. Lo exhib铆an cada vez que la momia hubiera tenido que cumplir a帽os —茅l se burlaba, el tiempo no exist铆a, sus mejillas segu铆an rosadas y sus ojos de vidrio brillaban con malicia— cuando inexorablemente, cumpl铆a una fecha de muerto."

    Trama: Narrativa 
    Funci贸n: Informativa
    Tipolog铆a textual: recuerdo f煤nebre (en memoria de)
    Soporte: folleto
    Paratexto: “Lorenzo D铆az”, imagen

Relato metadieg茅tico "Esa Mujer", Rodolfo Walsh

 


"Mir贸 la calle. "Coca" dice el letrero, plata sobre rojo. "Cola" dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, c铆rculo rojo tras conc茅ntrico c铆rculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. "Beba"."
    Trama: Descriptiva
    Funci贸n: Apelativa
    Tipolog铆a textual: publicidad 
    Soporte: letrero
    Paratexto: “Coca Cola”, imagen 

Relato metadieg茅tico "El Simulacro", Jorge Luis Borges

 



"Una alcanc铆a de lata recib铆a la cuota de dos pesos y a muchos no les bast贸 venir una sola vez."

    Trama: Descriptiva 
    Funci贸n: Apelativa
    Tipolog铆a textual: pedido de dinero para colaboraci贸n en memoria de la difunta
    Soporte: alcanc铆a 
    Paratexto: “Cuota $2” 

Biograf铆a de Esther L贸pez




    Esther Ang茅lica L贸pez es una Doctora en Letras recibida en la Universidad de Tucum谩n. Adem谩s, se desempe帽a como Jefe de Trabajos Pr谩cticos en la c谩tedra de Lengua Espa帽ola; tambi茅n se dedica a la investigaci贸n, especialmente de producci贸n del lenguaje, psicoling眉铆stica y discurso acad茅mico.


Biograf铆a de Silvina Douglas

 


    Silvina Douglas es una Doctora en Letras y Profesora Adjunta de Lengua y Comunicaci贸n graduada en la Universidad de Tucum谩n. Si bien ejerce como profesora en la Facultad de Filosof铆a y Letras, tambi茅n se dedica a la investigaci贸n de la oralidad, lectura y escritura acad茅mica, donde estudia c贸mo las pr谩cticas discursivas ayudan a configurar los objetos de conocimiento.

Biograf铆a de Constanza Padilla

 
    Constanza Padilla es una Doctora en Letras y profesora de Lengua Espa帽ola formada en la Universidad de Tucum谩n. Adem谩s de ejercer sus profesiones antes mencionadas, tambi茅n se dedica a la investigaci贸n independiente en el CONICET estudiando la lectura, escritura y argumentaci贸n. Entre sus m谩s famosos trabajos de escritura se encuentran Ense帽ar y aprender a argumentar a lo largo de la escolaridad: desaf铆os actitudinales, epist茅micos, colaborativos y situados (publicado en 2020 en la Revista Iberoamericana de Argumentaci贸n), siendo el m谩s reciente; y Yo argumento (publicado en 2011, en la editorial Comunicarte), que escribi贸 junto a Silvina Douglas y Esther L贸pez.



Relato metadieg茅tico de "El otro cielo", Julio Cort谩zar

 


Trama: Descriptiva
Funci贸n: Apelativa
Tipolog铆a textual: aviso 
Paratexto: “Recherch茅”
Soporte: folleto

viernes, 16 de junio de 2023

S铆ntesis Yo Argumento, Cap铆tulo 2

 S铆ntesis de Yo Argumento, Cap铆tulo 2: “La argumentaci贸n: niveles de an谩lisis”

Padilla Constanza; Douglas Silvina; L贸pez Esther; “Cap铆tulo 2, La argumentaci贸n: niveles de an谩lisis”; Yo Argumento; C贸rdoba, Argentina; Editorial Comunicarte; 2011; 35-46 pp.

        Cuando se trata de analizar textos argumentativos, existen tres niveles: el pragm谩tico, el global y el local.

2.1 NIVEL PRAGM脕TICO:

INTENCIONALIDAD CONTEXTO


Una forma de analizar el nivel pragm谩tico es seg煤n la situaci贸n en donde se produce, que permite situar a los participantes en su marco situacional e indicar distintos datos. A ra铆z de esto a Masseron (1997) plantea tres categor铆as contextuales:

  • Situaci贸n potencial: el lugar institucional que rige los g茅neros de discurso y codifica las leyes, los principios y los valores propios de esta instituci贸n.

  • Situaci贸n actualizada: la situaci贸n particular y los participantes respectivos investidos de sus roles y sus expectativas, relativos al problema espec铆fico que compete a esta situaci贸n definida.

  • Contexto pol茅mico: una base de desacuerdo que separa a los participantes

y que define los par谩metros de un cuadro de discusi贸n. Igualmente, hay que tener en cuenta que para que exista el avance de las discusiones es necesaria una base de acuerdo tambi茅n.


Referido al contexto, hay una situaci贸n en la que se instaura un objeto de discusi贸n cualquiera. Luego, el enunciador construye sobre ese objeto su propio punto de vista o tesis a trav茅s de razones o argumentos.

Partiendo de la existencia de una situaci贸n argumentativa como la antes nombrada, Masseron (1997) encuentra tres posibilidades en cuanto a c贸mo el enunciador de un texto despliega su intenci贸n argumentativa para influenciar el pensamiento y/o la acci贸n del destinatario:

  • Estrategia justificativa: el enunciador justifica con uno o m谩s argumentos una tesis explicitada desde el comienzo, sin tener en cuenta si hay o no otras posturas sobre el objeto de argumentaci贸n.

  • Estrategia pol茅mica: el enunciador contrapone su tesis propuesta con otros argumentos adversos para refutarlos con el fin de reforzar su propia postura.

  • Estrategia deliberada: el enunciador no toma una posici贸n frente al tema, en cambio proporciona elementos de juicio para poder llegar a la conclusi贸n que constituye su propia postura.


2.2 NIVEL GLOBAL:

LAS CATEGOR脥AS ESTRUCTURALES

No es f谩cil distinguir los distintos tipos de discursos argumentativos seg煤n la intenci贸n del enunciador, principalmente por dos motivos. Primero, los te贸ricos de la argumentaci贸n no est谩n seguros de la existencia de este tipo estructura del texto argumentativo; y por otro lado, aunque esta sea aceptada, tampoco hay un consenso en la determinaci贸n de las categor铆as estructurales. De todas formas, en lo que los autores s铆 coinciden es en que a partir de la actualizaci贸n de un objeto de discusi贸n, un enunciador elabora una tesis, y para demostrarla parte de un conjunto de premisas o datos de la realidad, y muestra que no puede admitirse tal conjunto sin aceptar tambi茅n tal o cual conclusi贸n.

Para poder encontrar distintas posibilidades de presencia o ausencia de determinadas categor铆as estructurales, es necesario conocer algunos conceptos respectivas a estas, por ejemplo:

  • Tesis y conclusi贸n: es el punto de vista de un enunciador en cuanto a cierto objeto de discusi贸n, despleg谩ndose simplemente de la estrategia justificativa. Pero no es igual de simple desplegar una tesis de una estrategia pol茅mica. Para este despliegue se requiere tanto una tesis propuesta (enunciador) como una tesis adversa (adversario), que se incorpora al texto a trav茅s de citas pol茅micas. Como resultado se produce un di谩logo discursivo, donde el enunciador responde a las opiniones opuestas del adversario; o en su defecto, una descalificaci贸n indirecta, donde los enunciados se contradicen. Es importante saber que ambas estrategias plantean una conclusi贸n, que no es la tesis en s铆 misma, si no la confirmaci贸n de ella. Por otro lado, a diferencia de las otras dos, en la estrategia deliberativa lo que se presenta como conclusi贸n es equivalente a la tesis.

  • Premisas: son afirmaciones generales que act煤an como la base de acuerdo de una argumentaci贸n y que permiten llegar a determinadas conclusiones. Debido a que las premisas son subjetivas es importante aclarar que estas son de car谩cter no discutible para el enunciador y su estabilidad es precaria.

Existen premisas de distinta naturaleza, entre ellas los lugares (ret贸rica aristot茅lica), que son premisas muy generales que permiten una base para los valores sobreentendidos y nos sirven para justificarnos. Hay distintos tipos de lugares: de cantidad, que priorizan el valor de las cosas por razones cuantitativas; de calidad, que se opone a la opini贸n com煤n, por tanto consideramos 煤nico y valioso; y de lo existente, que se prioriza lo real, lo eventual o lo imposible.

  • Argumentos: se emplean para apoyar a las tesis, y existen los argumentos propuestos (elaborados por el enunciador) y adversos (los que el enunciador pone en boca de su adversario). Weston (2003) plantea la siguiente clasificaci贸n para los argumentos:

  • Argumentos mediante ejemplos: se basan en el lugar de cantidad, usando los ejemplos como evidencia para apoyar una generalizaci贸n. Sin embargo en la cotidianeidad se basan en el lugar de calidad.

  • Argumentos por analog铆a: se toman dos ejemplos semejantes que a su vez desencadenan en un parecido m谩s espec铆fico.

  • Argumentos de autoridad: se citan los dichos de un enunciador referente y confiable. Por lo tanto la validez de los enunciados se asienta en la autoridad del enunciador y no en las evidencias.

  • Argumentos causales: se dan tanto relaciones un铆vocas entre causa y efecto como la policausalidad.


  • Modos de organizaci贸n: en l铆neas generales podemos organizar estas categor铆as estructurales de la siguiente manera: 




Estructuras alternativas de la argumentaci贸n

Estrategia de justificaci贸n

Estrategia pol茅mica

Estrategia deliberativa

Objeto

Objeto

Objeto

Tesis propuesta

Tesis propuesta

Premisas/datos

Premisas/datos

Premisas/datos

Argumentos

Argumentos

Tesis adversa

Tesis/conclusi贸n

Conclusi贸n

Argumentos de la tesis adversa



Refutaci贸n de la tesis adversa



Argumentos de la tesis propuesta



Conclusi贸n




2.3 NIVEL LOCAL:

ESTRATEGIAS DISCURSIVAS

Existe un principal recurso que da pistas a los lectores para que sepan la  forma en que debe leerse cierto texto argumentativo (aunque el an谩lisis completo de un texto no se base simplemente en la identificaci贸n de este mismo). Este recurso son las llamadas modalidades discursivas, que surgen a partir de la subjetividad inscripta en los discursos y pueden ser de:

  • Enunciaci贸n: indican relaciones entre el enunciador y el enunciado ateni茅ndose a la forma ling眉铆stica (siendo las modalidades m谩s convenientes la asertiva y la interrogativa). 

  • Del enunciado: indican la relaci贸n entre el enunciador y su propio enunciado y apela a diferentes alternativas. Generalmente, las m谩s usadas en la argumentaci贸n son las modalidades l贸gicas, que refuerzan o suspenden una aserci贸n en relaci贸n con la verdad y la falsedad; y las modalidades valorativas, que eval煤an la pertinencia de los argumentos, atendiendo a los valores. Igualmente tambi茅n existen las modalidades apreciativas, que manifiestan los aspectos afectivos; modalidades desiderativas, que evidencian los deseos del enunciador; y las modalidades de necesidad, que manifiestan las posturas del enunciador en relaci贸n con su deber, cuyo uso tambi茅n es recurrente en la argumentaci贸n.

  • Enunciados polif贸nicos: instauran una voz pol茅mica que puede guardar distintos grados de distanciamiento con la voz del enunciador. La negaci贸n pol茅mica es aquella reacci贸n a una afirmaci贸n de un primer enunciador, que expresa un punto de vista, retomado por un segundo enunciador quien niega aquel punto.  Son tres las estructuras ling眉铆sticas principales que destacan la dimensi贸n polif贸nica:

  • Estructuras adversativas exclusivas (sino que)

  • Estructuras adversativas (pero)

  • Estructuras concesivas (aunque).

Resumen Yo Argumento, Cap铆tulo 1

 Resumen de Yo Argumento, Cap铆tulo I: “¿Argumentar? ¿Cu谩ndo? ¿Por qu茅? ¿Para qu茅? ¿C贸mo?”

 Padilla Constanza; Douglas Silvina; L贸pez Esther; “Cap铆tulo I, ¿Argumentar? ¿Cu谩ndo? ¿Por qu茅? ¿Para qu茅? ¿C贸mo?; Yo Argumento; C贸rdoba, Argentina; Editorial Comunicarte; 2011; 19-33 pp.

La capacidad de argumentar nos caracteriza como seres racionales. Gradualmente, vamos cayendo en la cuenta de que para conseguir cosas de los otros podemos actuar de diversas maneras: desde el llanto hasta las razones.

As铆, desde el momento en que conseguimos dar razones expl铆citas de nuestras afirmaciones a los otros, iniciamos el camino de la raz贸n dial贸gica (Maliandi, 1997) que va a atravesarnos durante toda nuestra vida, a menos que intencionalmente nos aislemos y nos encerremos en nuestros mon贸logos. Pero a煤n as铆, no podremos anular a los interlocutores virtuales que constantemente nos desafiar谩n y cuestionar谩n, lo que nos llevar谩 a buscar razones para confrontarlos.

Existen tres aspectos fundamentales que nos permiten reflexionar sobre la argumentaci贸n; objeto de discusi贸n (aquello sobre lo que se argumenta), interlocutores (qui茅nes argumentan) y con qu茅 intenciones y con qu茅 contexto.



I.I APORTES DE LA FILOSOF脥A: GRADOS DE CONVERGENCIA CR脥TICA

En relaci贸n con las intenciones, el fil贸sofo argentino Ricardo Maliandi (1997), atendiendo a su propuesta de una 茅tica convergente, nos llama la atenci贸n acerca de distintas posturas comunicativas que podemos asumir cuando hacemos uso de la raz贸n. Al respecto, habla de raz贸n dial贸gica, partiendo del supuesto de que razonar implica dialogar (1997:101), en la medida en que involucra dos funciones b谩sicas:

• Fundamentaci贸n: capacidad de dar “razones”.

• Cr铆tica: conciencia de los l铆mites de las “propias razones” y apertura hacia “otras razones”.

Se agrega entonces aqu铆 la idea de que la dimensi贸n esencialmente dial贸gica de la raz贸n involucra una postura cr铆tica, ante todos los puntos de vista, lo que pone de manifiesto otro concepto que se deriva de lo cr铆tico, el concepto de conflictividad (茅tica axiol贸gica), en tensi贸n constante con el concepto de consenso (茅tica discursiva). Esto le permite plantear tres posturas distintas en un discurso argumentativo, correspondientes a tres grados ascendentes de lo que 茅l denomina convergencia cr铆tica (R. Maliandi, 1997:108-9):

• Postura estrat茅gica: perspectiva egoc茅ntrica consciente; quien argumenta (enunciador) no conceptualiza al destinatario como un interlocutor que tambi茅n puede tener un punto de vista v谩lido y distinto sobre un tema. De este modo, la argumentaci贸n es persuasiva, ret贸rica y apunta a forzar la opini贸n del destinatario, imponer su propio punto de vista o refutar el contrario.


Enunciador----------> Destinatario  } ganar


• Postura comunicativa divergente: la argumentaci贸n tiende a la resoluci贸n del desacuerdo, pero con el presupuesto de que el acuerdo favorecer谩 la opini贸n propia y no la del oponente; se conceptualiza al interlocutor como un oponente con un punto de vista diferente al propio pero la argumentaci贸n sigue subordinada a quien defiende cada punto de vista, con la idea de que alguien debe ganar y alguien debe perder.


Proponente ----------> Oponente } ganar - perder


• Postura comunicativa convergente: el interlocutor aparece como co-operador en la tarea de enfrentar un problema; ambos interlocutores establecen una alianza para enfrentar y resolver un problema. Cada argumentante solicita y espera los contraargumentos del interlocutor para el avance dial茅ctico, pero con la presuposici贸n compartida de la disponibilidad para rectificar las propias opiniones; en este caso ambos pueden ganar con la resoluci贸n de un problema.


  } ganar - ganar



El di谩logo cr铆tico s贸lo es posible cuando los participantes est谩n dispuestos a modificar sus propias opiniones y a subordinar sus propios intereses al acuerdo intersubjetivo (Maliandi, 1997:109).

Ahora bien, en consonancia con perspectivas dial茅cticas de la argumentaci贸n que atienden tanto a las argumentaciones v谩lidas como a las llamadas falacias, Maliandi (1997: 177-179) apela a una analog铆a entre los seres humanos y algunas criaturas de nuestro vecino reino animal. Distingue dos modos defensivos (la liebre y el erizo, que se esconden de los puntos de vista ajenos y no los desaf铆an) y dos ofensivos (el tigre y la ara帽a, que “cazan” al oponente a trav茅s de sus argumentos).

Malandi concluye destacando que todos los animales llegan a ganar discusiones pero no suelen promover el avance de la raz贸n. Aunque la raz贸n, como tal, es dial贸gica, los seres racionales mostramos a diario una portentosa incapacidad para dialogar. Evitar que estos animales se apoderen de nosotros es fundamental para que no interfieran en nuestros prop贸sitos de di谩logo, sobre todo si pensamos que la vida democr谩tica se construye sobre esa tensa relaci贸n entre consenso y conflictividad.


1.2 APORTES DEL PENSAMIENTO CR脥TICO

Tambi茅n existen otras disciplinas que se ocupan de la problem谩tica de la argumentaci贸n. Un ejemplo es la psicolog铆a cognitiva y la pedagog铆a, que ayudan a reflexionar acerca de la complejidad del hecho argumentativo que sobrepasa lo estrictamente ling眉铆stico. Estas perspectivas contribuyen a configurar un panorama que excede los l铆mites de un solo campo del saber y exige un tratamiento interdisciplinario.

En primer lugar, no podemos dejar de destacar que las divergencias que han venido produci茅ndose en torno al tema no proceden s贸lo de las diferencias de planteos entre las disciplinas sino tambi茅n de la confrontaci贸n y evoluci贸n de perspectivas en el seno mismo de los 谩mbitos disciplinarios.

Este hecho se ha manifestado de modo m谩s patente en torno al movimiento que surgi贸 con el nombre de pensamiento cr铆tico (Di Fabio, H., 1995), en Estados Unidos en los a帽os 60, en el seno de la Psicolog铆a cognitiva, y en la aplicaci贸n al campo pedag贸gico, a partir de la d茅cada del 80, a trav茅s de diversos programas de “ense帽ar a pensar”. Si bien el movimiento fue cuestionado desde distintas posiciones te贸ricas, este evolucion贸 notablemente en sus planteos y metodolog铆as (Robert Ennis, 1962; John McPeck, 1981; Richard Paul, 1982; Harvey Siegel, 1990, entre otros4 5), hecho que podr铆a sintetizarse en los siguientes aspectos:

• Evoluci贸n desde una perspectiva monol贸gica, que pone el acento en el sujeto que eval煤a la validez de la argumentaci贸n, hacia una perspectiva dial贸gica y dial茅ctica (R. Paul, 1984), que destaca la dimensi贸n intersubjetiva de la noci贸n, por cuanto involucra un intercambio entre puntos de vista opuestos, con la consiguiente evaluaci贸n de sus fortalezas y debilidades.

• Evoluci贸n desde una visi贸n objetivista o neutra, que plantea habilidades generales de pensamiento cr铆tico que se desarrollan sobre la base de est谩ndares o principios universales, hacia una visi贸n intersubjetiva, que plantea, por una parte, el debate entre habilidades generalizables vs. habilidades espec铆ficas de dominio (J. Me Peck, 1981); y por otra, deja abierto el camino para la consideraci贸n de la intersubjetividad, a la luz de la interculturalidad, que ya implica un di谩logo entre grupos culturales, con modos distintivos de pensar y conceptualizar el mundo.

• Evoluci贸n desde una concepci贸n atomicista y taxon贸mica de las microhabilidades implicadas a una integraci贸n de 茅stas en una concepci贸n m谩s global, a trav茅s de macrohabilidades (R. Paul, 1991)

• Evoluci贸n desde una perspectiva estrictamente cognitiva a enfoques que incluyen aspectos actitudinales. 


LAS VIRTUDES INTELECTUALES

Existen 8 principales virtudes intelectuales:

• Independencia intelectual: disposici贸n y compromiso para el pensamiento aut贸nomo.

• Curiosidad intelectual: disposici贸n para preguntarse acerca del mundo y buscar explicaciones a las discrepancias.

• Coraje intelectual: conciencia de la necesidad de reflexionar imparcialmente sobre puntos de vista hacia los cuales tenemos fuertes emociones negativas. 

• Humildad intelectual: advertencia acerca de los l铆mites de nuestro conocimiento; voluntad de reconocer lo que no sabemos, lo que nos lleva a considerar posturas distintas a las nuestras.

• Empat铆a intelectual: ponernos imaginativamente en el lugar de los dem谩s para intentar entender sus puntos de vista. 

• Integridad intelectual: reconocimiento de la necesidad de ser veraces y consistentes; exigirnos la misma rigurosidad y prueba que pedimos a nuestros antagonistas; practicar lo que defendemos; admitir honestamente las discrepancias entre nuestros pensamientos y acciones. 

• Confianza en la raz贸n: confianza en que aprenderemos a pensar por nosotros mismos y a encontrar soluciones a partir del di谩logo y de razones dirimidas en la interacci贸n.

• Imparcialidad: conciencia de la necesidad de considerar todos los puntos de vista sobre un problema, prescindiendo de intereses sectarios. 


En conclusi贸n, los aportes reci茅n considerados permiten reflexionar sobre la argumentaci贸n desde una perspectiva m谩s amplia, enriqueciendo la visi贸n estrictamente ling眉铆stica. En tal sentido, con respecto al 谩mbito educativo, es necesario asumirla como un contenido transversal que atraviesa todas las disciplinas, por lo tanto deber铆a ser responsabilidad de todos los docentes.


1-3 APORTES DE LAS TEOR脥AS DE LA ARGUMENTACI脫N

Los estudios sobre la argumentaci贸n se remontan a la antig眉edad cl谩sica y tienen como referencia a Arist贸teles, quien impuls贸 dos l铆neas que se han ido configurando como dos perspectivas definidas y en tensi贸n constante, aunque, en la actualidad, con un intento de acercamiento: las perspectivas ret贸ricas y las perspectivas dial茅cticas.

Las primeras se inspiran fundamentalmente en la Ret贸rica de Arist贸teles y se re-actualizan en 1958 con el Tratado de la Argumentaci贸n. Esta perspectiva considera la argumentaci贸n como una operaci贸n discursiva, a trav茅s de la cual un sujeto trata de provocar la adhesi贸n de otro a una tesis u opini贸n, por medio de razones o argumentos (脕lvarez, 1996).

Por su parte, las perspectivas dial茅cticas se inspiran en los T贸picos y Refutaciones Sof铆sticas de Arist贸teles y encuentran su renacimiento en la obra de referencia Falacias de Hamblin (1970) y a帽os m谩s tarde, en los aportes de Woods y Walton (1992), y de Van Eemeren y Grootendorst (1992, 2002, 2006). Esta segunda perspectiva concibe la argumentaci贸n como una discusi贸n cr铆tica, cuyo prop贸sito es contribuir a la resoluci贸n de una diferencia de opini贸n. En este caso, se focaliza la atenci贸n en la interacci贸n de interlocutores que buscan resolver un desacuerdo; en las reglas de discusi贸n cr铆tica y en las violaciones de estas reglas, que ponen en peligro la validez de la argumentaci贸n.

En relaci贸n con estos enfoques, los estudios m谩s recientes ponen de manifiesto cuatro cuestiones importantes para el avance de las teorizaciones:

• El intento de acercamiento entre perspectivas ret贸ricas y dial茅cticas. A esto lo prueba el avance en las conceptualizaciones te贸ricas de la Pragma-dial茅ctica a trav茅s de un ajuste estrat茅gico  que busca establecer un puente entre el ideal de racionalidad de las perspectivas dial茅cticas y el ideal de eficacia de las perspectivas ret贸ricas.

• El 茅nfasis en la consideraci贸n de la argumentaci贸n desde una perspectiva interaccional.

• La necesidad de dar cuenta de los factores emocionales, inherentes de la discusi贸n argumentativa.

• La conveniencia de articular los estudios de argumentaci贸n con las diferentes l铆neas de an谩lisis del discurso.

Prueba de las otras cuestiones es la propuesta del Modelo dialogal de Plantin (2005, 2007, en prensa) que apunta a integrar la racionalidad y la emotividad involucradas en las interacciones argumentativas, relativizando en ciertos aspectos el planteamiento de las reglas de discusi贸n cr铆tica y de sus respectivas violaciones, atendiendo a los contextos de interacci贸n.


PERSPECTIVA RET脫RICA

脕lvarez (1996) plantea que la argumentaci贸n es una operaci贸n discursiva, a trav茅s de la cual un sujeto trata por medio de su discurso de provocar, razonadamente, la adhesi贸n de otro a una tesis u opini贸n. 

Esto nos habla de la fuerza ilocutiva (Austin, 1962) de toda argumentaci贸n: es una interacci贸n por medio de la cual un sujeto trata de cambiar algo en el orden de las ideas o las opiniones de los dem谩s, mediante el uso de las palabras, lo cual implica poner el acento en el aspecto discursivo. 

A la hora de intentar influir sobre las opiniones de las dem谩s personas, existen dos tipos de argumentaciones:

  • Argumentaci贸n basada en el razonamiento, en la cual las diversas tesis y argumentos que las apoyan son planteados abiertamente por el argumentador para convencer a los destinatarios.

  • Argumentaci贸n persuasiva, que opera sobre la voluntad, sentimientos y pulsiones m谩s elementales, con el objetivo de persuadir al destinatario para que adhiera a determinada ideolog铆a.

Para que exista argumentaci贸n, tiene que existir un campo problem谩tico o un tema respecto del cual se dan puntos de vista diferentes, o por lo menos dos tesis antag贸nicas, pudiendo una de ellas ser o no impl铆cita.

Por otro lado, Grize (2004) propone que la argumentaci贸n es un tipo de “esquematizaci贸n” discursiva, es decir, como la producci贸n de un discurso organizado con el prop贸sito de intervenir sobre la opini贸n, la actitud y el comportamiento de alguien.

Esta esquematizaci贸n la explican luego Doury y Moirand (2004), comentando que seg煤n Grize, cada vez que un locutor A produce un enunciado, propone una esquematizaci贸n a un interlocutor B, construyendo un “micro-universo” orientado a partir de la realidad como la percibe y a su vez como la reconstruye cognitivamente para B, dependiendo del modo en que A se representa la situaci贸n. La esquematizaci贸n que A propone a B est谩 pues en funci贸n de la finalidad de A, pero igualmente de las representaciones que 茅l se hace de B, las que tiene o que 茅l quiere dar de s铆-mismo y de las representaciones acerca de lo que habla (el tema T). Si las representaciones son de conocimientos que tenemos de la situaci贸n, en la materialidad verbal, son im谩genes de A, de B y de T que son inscriptas en el enunciado y que registramos como marcas de construcci贸n de una esquematizaci贸n.

En esta concepci贸n de la argumentaci贸n se destaca entonces la noci贸n de discurso argumentativo como una reconstrucci贸n mental de una realidad o tema, objeto de discurso que necesariamente trae aparejada una construcci贸n de A y una de B. Si, a la vez, esto es pensado en funci贸n de B, pero en su papel de enunciador, el hecho argumentativo se complejiza por cuanto las distintas versiones de ese objeto de discurso no son compatibles y entran en conflicto. Por lo tanto, el “茅xito” de la argumentaci贸n radicar铆a en compatibilizar, negociar o abandonar alguna de estas versiones.


PERSPECTIVA PRAGMA-DIAL脡CTICA

Esta perspectiva (Van Eemeren et al., 2002, 2006) centra su atenci贸n en el aspecto dial贸gico, consider谩ndola como una discusi贸n cr铆tica cuyo prop贸sito es contribuir a la resoluci贸n de una diferencia de opini贸n o una disputa. Por eso prioriza la consideraci贸n de la interacci贸n de dos o m谩s interlocutores que buscan resolver un desacuerdo, de las reglas que regulan la misma y de las violaciones de estas reglas que no permiten llegar a un acuerdo.

Los distintos autores de esta perspectiva, con la expresi贸n pragma, manifiestan su filiaci贸n expl铆cita a la teor铆a de los actos de habla de Austin (1962) y Searle (1979), por cuanto valoran que, para el estudio de la argumentaci贸n, es necesario hacer referencia a tres cuestiones clave del estudio del lenguaje: el contexto de uso, las intenciones de los interlocutores y los impl铆cito. 

Por su parte, con el t茅rmino dial茅ctica, ponen en evidencia la relaci贸n que se establece entre los participantes, en la medida en que el conflicto puede ser resuelto si media solamente el intercambio razonado de argumentos.

Esta teor铆a entonces busca encontrar un equilibrio entre una perspectiva normativa y una descriptiva. Uno de los objetivos de este planteamiento es desarrollar las herramientas para determinar en qu茅 grado una argumentaci贸n est谩 de acuerdo con las normas de una discusi贸n razonable (F. Van Eemeren et al., 2006: 18). Para ello, complementa el  criterio de consistencia l贸gica con el criterio de consistencia pragm谩tica, que permite evaluar la razonabilidad de los argumentos en funci贸n de los contextos de interacci贸n. 

En sus or铆genes esta teor铆a toma como punto de partida las interacciones orales, por lo cual, los autores postulan cuatro etapas en la discusi贸n cr铆tica y diez reglas que deben primar en los intercambios entre los participantes de dicha discusi贸n. Sin embargo, estas etapas y reglas pueden ser aplicadas a los textos escritos y a diversos contextos con distinto grado de formalidad.


Como conclusi贸n general de las diversas perspectivas que se han abocado al estudio de la argumentaci贸n con distintas denominaciones, podemos destacar la importancia de la superaci贸n de conceptualizaciones centradas en un sujeto que intenta imponer su postura ante un hecho discutible, en favor de la consideraci贸n de una dimensi贸n intersubjetiva que pone el acento en la negociaci贸n de puntos de vista, puesto que lo que se prioriza es la resoluci贸n de un problema que se entiende como compartido.


Biograf铆a de Esteban Echeverr铆a

 Jos茅 Esteban Echeverr铆a fue un escritor y poeta argentino perteneciente a la Generaci贸n del 37 nacido el 2 de septiembre de 1805 en Buenos ...