¿Extrañar o ser extrañado?
Si bien "Cambio de Luces" y "La Intrusa" son cuentos publicados por autores distintos (el primero por Cortázar, el segundo por Borges), en momentos distintos, es posible encontrar una principal similitud entre ellos: el rol que ocupa la mujer.
Ambos textos introducen a una mujer que se muda a los aposentos de los narradores con razón del supuesto deseo amoroso que los últimos nombrados tienen con ellas. Pero, ¿es este el verdadero motivo por el cual la mujer les llama la atención? Verdaderamente, se puede observar que lo que en realidad los atraía de la respectiva mujer era el sentimiento de poseerla, controlarla. En "La Intrusa" se puede confirmar en la siguiente cita:
"Es verdad que
ganaba así una sirvienta, pero no es menos cierto que la colmó de horrendas baratijas y que la lucía en
las fiestas." (p. 1)
Juliana está siendo tratada como un objeto, por lo tanto tiene dueño (Cristian), que puede hacer con ella lo que quiera.
De igual forma se ve en "Cambio de luces":
"Me acuerdo más o menos en la época de Sangre en las espigas que le pedí a Luciana que se aclarara el pelo ... No tuve que pedírselo otra vez, me gustó que lo hubiera hecho para mí..."
Se puede observar que Luciana hace todo lo que Tito le pide, por lo que este siente indefectiblemente que tiene poder sobre ella.
No obstante, este poder que los hombres tienen por sobre las mujeres no se sostiene hasta el final. Por ejemplo, en nuestro caso, personas reales fuera de cuentos, no nos damos cuenta lo que tenemos hasta que lo perdemos: a los personajes hombres le sucede algo similar. Por una cosa o por otra las mujeres ya no forman parte de sus vidas, por lo tanto ya no pueden decirles qué hacer, y las extrañan, las quieren de vuelta. Ahora bien, ¿extrañarán a ellas o al poder controlarlas?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario